En el corazón de Castellón, la confianza es el ingrediente principal de la trufa.
Raúl Martín cuida cada día una plantación trufera en el corazón de Castellón que lleva años creciendo. Para él, detrás de cada trufa hay tiempo, esfuerzo y, sobre todo, una apuesta a largo plazo basada en la confianza.
En esta entrevista, Raúl conversa con Gerard Llorens (responsable de compras y de los truficultores de Laumont) sobre la importancia de recuperar el legado familiar, el papel de España como líder mundial en producción y por qué la transparencia es el pilar fundamental entre el cultivador y la empresa. Un retrato real de lo que significa formar parte de los Truficultores Laumont.
(Si lo prefieres, puedes ver la entrevista en vídeo haciendo clic aquí)
Raúl, cuéntanos un poco sobre el origen de esta finca.
Estamos en una finca en Villahermosa del Río. Es una plantación que va a hacer 11 años. La tierra pertenecía a la familia de mi abuela; nosotros la recuperamos y decidimos apostar por la trufa.

¿A qué te dedicas y cuánto tiempo llevas en el mundo de la trufa?
Estamos en una finca que está en el término de Villahermosa del Río (Castellón). Es una plantación que va a hacer ahora 11 años. La finca ya pertenecía a la familia de mi abuela; nosotros la recuperamos y decidimos hacer la plantación para dedicarnos a ello.
¿Cómo empezó vuestro proyecto en esta finca familiar?
Como comentaba, la tierra ya era de mi familia. Al recuperarla, quisimos darle una nueva vida. Ahora que nos dedicamos profesionalmente al tema de la trufa, buscamos esa estabilidad y profesionalidad que requiere un producto así.
¿Por qué es tan importante la confianza en este sector?
Para nosotros es algo absoluto. El sector de las trufas es confianza. Al dedicarnos a esto de forma profesional, necesitamos una empresa que nos aporte la seguridad de saber que no nos van a engañar. La relación entre el truficultor y la empresa tiene que ser total para que el proyecto funcione a largo plazo.
¿Qué es lo que más valoras de trabajar con Laumont?
Lo que más valoro es que sé que están ahí desde el primer momento, desde la primera semana de campaña. Me da mucha tranquilidad saber que me van a dar un precio justo acorde al mercado todas las semanas. Es una relación basada en el respeto y el compromiso campaña tras campaña.

España es el mayor productor mundial, ¿se valora lo suficiente el origen?
A día de hoy podemos estar bastante orgullosos de decir que somos de los pocos que defendemos el origen España. La trufa cogió fama históricamente por otros países, pero hoy por hoy España es el líder y hay que darlo a conocer. Los clientes tienen que saber de dónde viene la trufa y que, aunque no estén acostumbrados a este origen, la calidad que tenemos aquí es excepcional.
¿Qué significa para ti ser un "Truficultor Laumont"?
Para mí, un truficultor Laumont tiene que ser una persona con la que compartamos la misma filosofía. La trufa es un producto de un gran valor añadido y requiere confianza en todas las fases: desde la producción en el campo hasta la comercialización final. Es formar parte de un equipo que valora la profesionalidad.

